el matrimonio de los peces rojos guadalupe nettel

El matrimonio de los peces rojos – Guadalupe Nettel

Edición: Páginas de espuma, Colofón, México, 2013, 120 p.

“Los vínculos entre los animales y los seres humanos pueden ser tan complejos como aquellos que nos unen a la gente”, dice una de las protagonistas de El matrimonio de los peces rojos, un volumen de cinco relatos cuyos personajes establecen relaciones muy particulares con los animales que los rodean. Con este libro, la escritora mexicana Guadalupe Nettel (Ciudad de México, 1973) obtuvo el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero en 2013. Antes, había publicado Pétalos y otras historias incómodas (2008), otro galardonado conjunto de cuentos, así como las novelas El huésped (2006), El cuerpo en que nací (2011) y Después del invierno (2014), ganadora del Premio Herralde de Novela.

En el cuento que da título al libro, una abogada embarazada se obsesiona con la contemplación del matrimonio de peces territoriales que tiene como mascota mientras su relación con su marido se está viniendo abajo. “En general, se aprende mucho de los animales con los que convivimos, incluidos los peces. Son como un espejo que refleja emociones o comportamientos subterráneos que no nos atrevemos a mirar”, expresa la protagonista. La pareja de peces y la pecera funcionan como una precisa y acertada metáfora del matrimonio, de lo complicada y asfixiante que puede resultar la vida conyugal, compartir la misma casa: “Los peces betta (…) pueden ver estrecha la pecera más amplia. Siempre les falta espacio y se sienten amenazados incluso por su pareja. Con toda esa presión encima interpretan la existencia del otro”, dice el esposo de la protagonista en algún momento del cuento. “Tal vez no sea cuestión de espacio (…), sino de su propia naturaleza”, comenta también.

En “Felina”, es una estudiante de historia la que no deja de observar a su gata preñada cuando ella misma está embarazada. Los cambios corporales de su mascota ocurren paralelamente a los de ella, que se enfrenta a la decisión de abortar o no. La violinista de “Hongos”, por su parte, se niega a tratarse la micosis que le ha salido en la entrepierna luego de una relación extramarital por considerarla un recuerdo de su amante, del que llega a depender tanto que ella misma se convierte en una especie de parásito. El protagonista de “Guerra en los basureros” es un biólogo cuyo interés por los insectos despertó durante la pubertad, cuando una plaga de cucarachas, que naturalmente le causaba aversión, invadió la casa de su tía adoptiva. Mientras que el dramaturgo de “La serpiente de Beijín”, luego de un viaje a China, decide llevar una víbora a casa a la que no para de observar en una especie de ritual con el que busca olvidar a la joven asiática con la tuvo un idilio.

El matrimonio, la infidelidad, el abandono de la persona amada, la maternidad deseada y la no deseada son, así, los temas de estos cuentos, cuyos personajes, de manera más o menos consciente, se reconocen en ciertos animales cuando pasan por algún momento de crisis: experimentan cambios en sus cuerpos similares a los de ellos e, incluso, tienen conductas parecidas. Recurso que le permite a la autora ahondar en la psicología de sus protagonistas, “raros” y emocionalmente inestables como la mayoría de los seres que habitan sus historias. El bestiario que crea Guadalupe Nettel en El matrimonio de los peces rojos es, en pocas palabras, narrativa breve de primera, que nos recuerda que, a fin de cuentas, todos somos animales.

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