Otra vuelta de tuerca – Henry James

Año de publicación: 1898
Título original en inglés: The Turn of the Screw
Edición: Siruela, 2012, Madrid, España, prólogo: José María Guelbenzu, traducción: José Bianco
Páginas: 184
Precio: $154
ISBN: 978-84-9841-588-9

Otra vuelta de tuerca (1898) es el relato más famoso del escritor estadounidense nacionalizado británico Henry James (Nueva York, 1843-Londres, 1916). Se trata de una novela de fantasmas que marcó un antes y un después en el género. La historia comienza con un grupo de amigos que, reunidos en torno a una chimenea, cuentan historias de terror en una vieja casa. Uno de ellos decide compartir con los demás el misterioso manuscrito de una joven y bella institutriz que décadas atrás se hizo cargo de dos hermanos, Miles y Flora, en una antigua mansión de la campiña inglesa. El tío y tutor de los niños, quien provoca una agradable impresión en la institutriz, contrata a la joven bajo extrañas condiciones: le pide no ser molestado bajo ningún concepto y le comenta que la anterior institutriz ha muerto, aunque no abunda en las razones de ello. Todo esto lo sabemos desde el capítulo que nos introduce en la historia, contado desde el punto de vista de uno de los amigos que escuchaban historias junto al fuego.

A partir del siguiente capítulo, lo que leemos es el manuscrito de la institutriz. Este cambio en la perspectiva del narrador –el cual veríamos cuatro años más tarde en El corazón de las tinieblas (1902) de Joseph Conrad– es una de las principales innovaciones que introdujo James en su momento. Además de ser crucial para la interpretación del relato, pues no podemos perder de vista que estamos ante la versión de un solo personaje. El manuscrito está dividido en pequeños capítulos en los que la joven cuenta su historia a partir de su llegada a Bly, la casona donde tienen lugar los hechos. Además de los niños de cuya educación está a cargo, la mansión está habitada por varios sirvientes; la señora Grose, ama de llaves y quien parece ocultar algo, entre ellos. Este tópico victoriano de la joven inocente que llega a un lúgubre caserón está presente, por cierto, en otras obras literarias e incluso en el cine, en películas como Rebeca (1940), de Hitchock, y La cumbre escarlata (2015), de Guillermo del Toro.

La primera noticia que tiene la institutriz al llegar a Blye es que Miles ha sido expulsado del colegio por una razón poco clara, aunque no exenta de maldad, según las autoridades de la escuela. La noticia contrasta con el aura angelical, la belleza y la ternura, así como la conducta ejemplar, que Miles y su hermana demuestran. Sin embargo, la pesadilla para la joven empieza con apariciones sobrenaturales que la llevan a creer que los niños corren peligro. Ella tratará de protegerlos con ayuda de la señora Grose. Como puede verse hasta aquí, Otra vuelta de tuerca puede ser leída como una convencional historia de fantasmas; en algunos países, de hecho, es una lectura escolar. Sin embargo, si así fuera, no estaríamos hablando de ella ciento veinte años después de que fue escrita. El genio y la novedad de James recaen en otro aspecto, uno mucho más oscuro, por supuesto.

Antes de abundar en lo anterior, es necesario no perder de vista quién es esta institutriz, cuyo nombre, por cierto, desconocemos. Esta joven de veinte años es hija de un pastor anglicano, una mujer educada bajo los preceptos religiosos y morales de la época. Ella es la única que presencia las apariciones fantasmales antes mencionadas, las cuales la llevan a descubrir relaciones amorosas y sexuales censurables entre antiguos sirvientes de la casa, y en las cuales son involucrados los niños. Relaciones apenas dichas por el autor, expresadas muchas veces con elisiones (puntos suspensivos), que aumentan la intriga y permiten al lector imaginarse el resto. De algún modo, más que los muertos, son estas relaciones las que desatan el terror en la institutriz. La magistral ambigüedad con la que James escribe la historia dejará al lector la opción de creer o no, o creer a medias, en la versión de la narradora-protagonista. ¿En efecto los fantasmas existen o sólo son producto de la imaginación de la institutriz? ¿O es que a toda costa quiere llamar la atención del tío y tutor de los niños? ¿Éstos son tan inocentes como parecen?

El dominio de la tensión narrativa de la que hace gala James también es digno de elogiarse: la descripción de un solo instante puede extenderse hábilmente hasta tres páginas sin que decaiga el interés. Otra vuelta de tuerca es, en pocas palabras, un clásico que no envejece, que no deja de darnos lecciones narrativas, pero sobre todo que sigue hablándonos de los fantasmas, no sólo los sobrenaturales, que nos acechan. Aquello que se sale de la norma, que desafía tabués morales y sexuales, sigue dándonos miedo.

 

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